¿Qué es la Escuela de Comunicación Popular?
Somos una organización que trabaja en torno al eje de la comunicación alternativa, comunitaria y popular. Alternativa porque se distingue como “la otra comunicación” frente a los grandes medios y mecanismos comerciales de intercambio de información. Comunitaria porque se constituye en base a la participación de la comunidad organizada para la generación de contenidos. Popular porque responde a un proceso histórico de los pueblos de Chile, Latinoamérica y el mundo que desarrolla sus propios tiempos y modos de trabajo en función de objetivos trazados colectivamente.
Nos hemos organizado para llevar a cabo de manera sistemática un espacio para el intercambio de información, saberes y experiencias con un sentido político práctico.
La Escuela lleva dos años de experiencia con un total de 32 egresados pertenecientes a organizaciones de la población Lo Hermida, Fundación de la Familia de Peñalolén, Agrupación Mapuche Rhuka Kimn Folilche de la población La Faena, Asamblea de Vecinos de Villa Olímpica, Agrupación Barrial Villa Los Jardines de Ñuñoa, Agrupación Barracón de Lo Hermida, Radio comunal de Cerro Navia, Asamblea Cultural y Social de Ñuñoa, Red de Preuniversitarios Populares de La Pintana, Periodico Villa Los Presidentes de Ñuñoa, Pehuén TV de Lo Prado y Dardo Negro de la Universidad Santiago de Chile.
La tercera versión será realizada entre mayo y agosto de 2012 en la Sede de la Junta de Vecinos Nº18 de la población Lo Hermida.
Los desafíos que hemos asumido quienes formamos este proyecto son la integración entre nosotros todos y nuestras organizaciones todas en el estudio de los medios de comunicación masivos, el tratamiento que éstos hacen de las demandas y propuestas sociales, la legislación y las políticas públicas que sostienen esta situación, conocer experiencias de medios alternativos, comunitarios y/o populares en Chile y Latinoamérica, aprender mutuamente a desarrollar obras que reflejen nuestra realidad, pensamientos y propuestas.
En esta línea, consideramos que el objetivo de fortalecer la unidad e integración entre las personas que participan puede ser logrado en una instancia de escuela-taller abierto, ya que la integración práctica y la necesidad de reflexión, que obliga una instancia como esta, nos llama a convenir un lenguaje común para abordar los conflictos de la “comunicación comercial” como un tema que nos implica a todos por igual.
La Escuela también es una inquietud, porque pareciera ser que solamente algunos pueden ser dueños de sus propias palabras. Y que, por cierto, además se pueden desplegar por todas partes, no solamente en la radio, los diarios o la tele, sino también en el colegio y en las universidades –que también tienen sus dueños- y mediante campañas publicitarias que nos seducen a comprar o a votar por alguien que quiere que sigamos comprando, y que además es dueño de una televisora, de un consorcio periodístico, de un banco y también de una isapre.
El diagnóstico es claro: en tres décadas se nos ha despojado de nuestros bienes públicos de manera progresiva, con el apoyo de los “grandes partidos” y el silencio de los medios informativos. Casi la totalidad de los medios de producción, almacenamiento y distribución de la economía nacional están en manos del 2% de la población. De este pequeño grupo se desprenden la mayoría de los discursos e informaciones que acopiamos en nuestras conversaciones diarias.
En la prensa escrita existe un duopolio controlado por Agustín Edwards y Álvaro Saieh, dueños de El Mercurio y La Tercera respectivamente, y además involucrados en los negocios del retail, la banca y la celulosa. 231 radios nacionales son propiedad del grupo español PRISA que maneja un mercado de 700 millones de personas en todo el mundo (además de las editoriales Santillana y Alfaguara; controla la prensa en España y Bolivia). Mientras que en televisión los cuatro grandes canales reciben el 48,1% del total de inversión publicitaria del país entero.
Al mismo tiempo, son estas industrias informativas las que pagan honorarios y no dejan organizarse a los trabajadores que hacen funcionar todo su aparataje. Estas industrias de comunicación que nos disparan a cada segundo sacan millonarios provechos de un saber que no les pertenece.
En efecto, los medios de comunicación son instrumentos que permiten la vigilancia o la liberación, según quien los administre.
